martes, 1 de abril de 2014

Cuando el Optimismo fué mercantil



La mal llamada crisis económica , “caja  de pandora” donde caben todas las argumentaciones tendentes a justificar el inteso y extenso deterioro economico, industrial, laboral de estos años sirve como no, tambien para esconder las pésimas gestiones comerciales y por ende, de liderazgo en innumerables  empresas y organizaciones. Efectivamente , entre qué fue antes, (el huevo o la gallina) uno no deja de pensar , por evidente, que a la “mala administración” precedió una inadecuada  gestión de –valores-  cuando no….su propia desaparición-. Tal que así…hace muchos años que el “becerro de oro” del beneficio y la obsesión del acaparamiento del mercado , que cada empresa creia propio, cabalgó “modo panzer” , asolando principios como la integridad,el esfuerzo, el respeto, el compromiso, la honestidad, la justicia,la
responsabilidad, la congruencia ….y hasta el “sentido común” entre muchisimas otras.La consecuencia inmediata fue la generación de un fenómeno clave que alimentaba bulimicamente al propio mecanismo, a los procesos , las organizaciónes y el sistema: “el optimismo mercantil” que “amamantado y acunado” en ambientes empresariales,políticos  y financieros acabaron extendiendo sus tentáculos y brazos al propio individuo,a la persona, a las familias y a la sociedad toda. Fruto de los devaneos y noches locas de aquel tipo de “optimismo irracional” (con el que todos hemos coqueteado)  sobrevino un devastador crack económico   pero tambien dos engendros ilegitimos y no menos peligrosos : “El fenómeno “gratis total” y el fenómeno  “derechos sin deberes”-.No enterraremos al primero si no –desaprendemos- los segundos. Parte de ese desaprendizaje se fundamenta en la recuperación de valores que, como la “cultura del esfuerzo” nos lleven más allá de apuntalar soluciones a  construir cimientos sólidos ayudados del OPTIMISMO vital ; el REALISTA, del entusiasmo, del compromiso y de la responsabilidad ,de la colaboración y DE LA AUTOESTIMA PERSONAL. No hay experiencia ni enseñanza más gratificante y enriquecedora que la conquista de un logro con esfuerzo y dedicación . No hay vivencias ni emociones que nos reporten más felicidad. Ese es el objetivo de la vida misma y quizá su único sentido.
No se trata de recuperar las sensaciones de placidez  que nos produjo un estado de embriaguez económica que no vamos a revivir si no de rehabilitar en cada uno  de nosotros una firme apuesta personal y profesional  de autoestima congruente con vocación de liderazgo hacia nosotros y hacia los demás ,una  apuesta con la que contagiar en casa, con los amigos, en el trabajo. Allí donde , hoy más que nunca, evidenciar la importancia del “RECURSO HUMANO” y del “CLIMA DE FELICIDAD LABORAL” en las organizaciones, NO SOLO para los obejtivos y estrategias  que le son legitimamente inherentes si no para los del individuo propio,para la PERSONA-Compartiendo, colaborando ,creando “lugares felices” en los que implicarse sea gratificante , atrayente ,ilusionante….retador.

No se trata de jugar con las palabras para construir entelequias preciosas en forma de arengas y homilias  de “tente mientras cobro” , ni de cambiar vocablos y taxonomias en los mismos discursos de siempre si no de ofrecer con actitudes y disposicion ,desde cada uno y desde las propias organizaciones, la necesidad y conveniencia de ver la realidad desde otra perspectiva, esa perspectiva y esa realidad que nos haga fácil dar lo mejor de si mismos mientras nos implicamos en un proyecto del que nos sintamos protagonistas y no solo actores. .
 

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