viernes, 22 de noviembre de 2013

Informar menos, comunicar MÁS. (Liderazgo y comunicación I).



La importancia de las “cosas” pasea envuelta  y desapercibida entre detalles pequeños.  No tardé mucho en darme cuenta de la importancia de la  PALABRA, de las palabras, lo que decimos, lo que escuchamos , lo que oímos ,lo que callamos. Con el tiempo percibes no el poder de la palabra sino que la palabra es poder. Desde que nacemos nos comunicamos y ejercemos poder sobre los demás , aprendemos a leer y dejamos que las palabras influyan en nosotros ,efecto que en forma de “boomerang” devolvemos sobre los demás. Hay una interación continua con nosotros mismo y con el entorno; interacción de ideas, sentimientos, sensaciones, conocimientos, emociones, actitudes y voluntades que nos construyen dia a dia sobre  la base  de palabras anteriores que nos enseñaron entre otras cosas, a ser ,en el  más
deseable de los casos , analíticos permisivos y permeables sobre todo. Nada se resiste a la palabra…piensa, reflexiona…recuerda…. porque aun y en esos momentos en que creemos que las  emociones la disfrazan o la sustituyen, siempre hubo una o más palabras que la precedieron o que lo culminaron. La palabra es vehículo de poder en todos los ámbitos de la vida. La palabra nos une y nos desune, nos cohesiona y nos dispersa. No hay actitudes posibles que posibiliten nada sin palabras. Cuando deseamos algo le ponemos nombre  ,lo denominamos, y cuando el deseo es colectivo nace el lema, el slogan….palabras todas, capaces de portar fuerza y crear poder. Aquí reside la excelencia del sentido comercial de “la palabra” a donde hoy me quiero dirigir.
Cuando las ideas que aportan las palabras se asumen, se hace  por respeto, obediencia,  acatamiento  o convicción dependiendo del contexto, la audiencia y el emisor. Es con ellas con las que seducimos, influimos, persuadimos o manipulamos. Cualquiera de esas formulas siembra y  alimenta actitudes hacia el fin que buscamos. Unas de forma limitada, otras llegan a crear personalidades en el sentido más científico de la palabra. Esta muy bien  eso de dar ejemplo para influir con los actos pero si no hay palabras que los expliquen difícilmente servirán para mantenerse. Con la palabra nace el sentido, el significado y la intención con que se adorna para fabricar un mensaje congruente, accesible, entendible y asumible. Nace asi la comunicación, base de toda actividad comercial. Las palabras crean y construyen vínculos y puentes, ayudan a compartir y a crear y hacer equipos y facilitan la conexión y cohesión  con los demás. El lenguaje es universal  y la palabra libre pero saber emplearla y omitirla es clave en cualquier proceso de comunicación, también  , cómo no, comercial. Callar cuando no conviene y  callar cuando no es verdad como nos recordaba  Ana L. Iglesias en algunas de sus entradassobre comunicación : “las palabras crean vínculos”.
Los silencios en nuestros discursos funcionan como las H mudas ante las cuales no somos ciegos ni sordos. Saber comunicar no es solo saber hablar para hacerse oír y entender  si no saber callar a tiempo y saber escuchar, de donde deducimos que el silencio y la escucha también es parte del proceso de comunicación. Comunicar es habilitar la conexión entre personas y personalmente, por encima de todas las demás, considero en mi humilde opinión que es la base del liderazgo en los equipos y las organizaciones. La gran olvidada. La correcta, adecuada y necesaria comunicación.

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