sábado, 18 de mayo de 2013

Conclusiones de la búsqueda y dos perspectivas (y III).



Al margen de esta pequeña muestra de conclusiones y  sus aderezos  no quisiera dejar pasar la otra parte de un mismo fenómeno, por cuanto de sorpresa y coincidencia  tuvo para mí, la exposición de un empresario acerca de lo que esperaba de un trabajador.
 A grandes rasgos abundaba en la necesidad de personas implicadas en sus responsabilidades para con su puesto “personal y emocionalmente” y para sostenerlo narró como en una ultima selección encargada a una empresa le habían enviado cinco candidatos por orden de idoneidad. El resultado fue que dejo de contratar procesos de selección.
Inicialmente había optado por la primera persona, de la que hubo de desistir por diversas razones, seguidamente optó por la segunda que no acabó de encajar en el equipo, también debidamente formada y en posesión al parecer de habilidades y destrezas para el puesto, al igual que la tercera y la cuarta, así que hubo de optar por la quinta. Esta persona se había dejado en último lugar seguramente por carencias formativas y otros aspectos que se definen como bajo perfil comúnmente y erróneamente, bajo nivel en idiomas, etc. Curiosamente resultó ser clave para el puesto, el proyecto  y para la empresa: implicada, trabajadora de equipo, cooperadora  y con grandes dosis de disposición y actitudes óptimas no solo respecto de su puesto  sino al aprendizaje y a formación necesaria para nuevas responsabilidades que poco a poco fue asumiendo y demostró con gran eficacia en su trayectoria profesional en la misma empresa donde continúa. ¿Dónde esta la clave? Continuaba escuchando a este Sr. Pues creo , decía, que en la disposición personal que mantuvo desde el primer día , en la implicación que demostraba con respecto a lo que era su cometido y el cometido de la empresa , en participar de los objetivos de todos y en el suyo a la vez , en su receptividad a cualquier innovación o cambio , en su capacidad de adaptación , de iniciativa y de anticipación y en sus ganas de aprender para mejorar no solo en sus actividades sino en sus aspiraciones y con ello en las de la empresa, es decir, continuaba argumentando , nos equivocamos de medio a medio en el modo de seleccionar a la persona idónea y nos dedicamos más a los títulos que a los conocimientos y disposición de los candidatos y eso nos llevó a perder tiempo y dinero en el puesto, para el cual al final acertamos.
Y yo me pregunto ¿Quién y como se equivocó en estos casos?

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que escribes.
    Saludos.

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