domingo, 26 de mayo de 2013

Cohesión.Grupos y equipos ( y II )



Poco a poco el devenir, la conquista paulatina y progresiva de objetivos  y , SOBRETODO:

.- los buenos liderazgos  nos llevaron a formar equipo, compartiendo, por este orden, metas de equipo y por tanto metas individuales (y no al contrario). Reflexionando sobre tan curioso y amplio proceso y las consecuencias no me queda duda de que fue un equipo altamente competitivo y productivo: ahí quedaron los resultados. ¿Dónde estuvo la clave de ello?. A muy grandes rasgos creo que el éxito del equipo partió del compromiso y el esfuerzo y la aportación de todos sus miembros, no solo para con ellos sino para con los objetivos del grupo y para los objetivos de cada uno de sus componentes.

Las responsabilidades y el target individual eran proporcionales en todos los miembros.

El equipo contó con un líder (coordinador) facilitador, accesible, colaborador, inspirador e implicado no solo en los objetivos sino en el equipo mismo , como miembros y como personas (emocionalmente).

La información, modelo de procedimiento, sus cauces y la comunicación eran accesibles en todo momento, flexibles y abiertas.

Igualmente la comunicación entre todos los miembros era abierta , compartida y alentada respecto a mercado, operatoria, incidencias y resoluciones .

La fluidez y optimización de coordinación y comunicación con otros departamentos con los que se mantenía feedback agilizaron la operatoria del modelo y por ende ACERCARÓN  por descontaminación  los resultados.

El proceso de análisis y autoevaluación responsable era periódico, (eliminando la presión y los agobios que supone la sensación de ser observado constantemente)  en función de los tiempos  y de las incidencias  .

La aportación de medidas correctoras, en su caso, eran participadas por el grupo  y el líder , que a su vez reconocía los logros y dedicaciones y aportaciones  individuales evitando sembrar ineficaces y perniciosas competencias intragrupales , en la pura lógica de que el reconocimiento al desempeño , la dedicación y los logros individuales alimentan (bien gestionado) el rendimiento y desempeño  del equipo .

Entre los miembros del equipo siempre existió una responsabilidad subyacente basada no solo en el objetivo individual sino en que parte del objetivo de los demás miembros era responsabilidad de cada uno, lo cual creo que profundizó en la cohesión.

La conquista del objetivo era suficientemente atractiva y recompensada (apareciendo más como un reto que como una necesidad de subsistencia) lo que favorecía, por ilusionarte, la implicación de todos en términos de esfuerzo y cooperación. Todo este proceso facilitó la conformación, identificación  estructura y cohesión del equipo no solo a nivel profesional sino también personal.

Un detalle a tener en cuenta y que no he olvidado es que en momentos álgidos de campaña, los servidores podían “echar humo” a las 23. 30 horas, perfectamente. Curioso dato, pero cierto, cuando no se cobran “horas extras”.

Otro dato curioso es que el elemento “lider” pareció siempre más un compañero que el “key account manager”  a la usanza. En este punto llegamos a coincidir todos.

Todas las experiencias profesionales son óptimas, por que en todas aprendes y desaprendes , te formas, creces y te dan la oportunidad de buscar lo mejor de ti , pero en ese camino , a veces nos olvidamos de quienes  nos ayudaron a ser lo que somos , por que cuanto menos , nos hicieron fácil distinguir el grano de la paja, lo que queremos de lo que no queremos , lo que somos capaces de ser ,identificaron en nosotros valores y valías que no identificábamos a solas, nos alentaron y empujaron hacia delante  y son por tanto, parte no solo de nuestra pequeña historia de relaciones  sino de nosotros mismos . A veces nos olvidamos de quienes nos ayudaron, a veces muchos de esos fueron COMPAÑEROS DE TRABAJO.

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