domingo, 31 de marzo de 2013

Decisiones y espera (I)



Los tiempos que vivimos son tiempos de grandes y rápidos cambios ; inevitables y determinantes , que requerirán y requieren nuevos planteamientos y tomas de decisiones por cada uno de nosotros y por la sociedad en su conjunto. La determinación en seguirlos y anticiparnos para orientarlos es casi necesaria No es menos cierto ni menos importante la determinación y el control de las propias decisiones en el ámbito personal. Tomar una decisión que nos afecta  implica necesariamente conocerse, estar familiarizado con nuestros recursos reales; saber hasta donde queremos llegar y estar seguros de poder hacerlo, contar con los instrumentos necesarios aún a pesar de que las circunstancias no nos sean favorables, tratar de controlarlas para ponerlas a nuestro favor o utilizarlas en nuestro beneficio y evitar los agentes tóxicos que a nuestro alrededor impiden cualquier intento o nos desmotivan o nos controlan en forma de críticas o vacíos , a veces de dudoso origen:(amigos, compañeros, conocidos, familia, círculos sociales..). Nada hay mejor que creer en uno mismo por que eso reporta autoestima (base de la motivación de logro para cualquier objetivo) y dota de libertad para planear nuestra propia vida o cualquiera de sus aspectos en cualquier momento (vida social, afectiva, familiar, laboral).  Elaborar tu sueño requiere planificar el itinerario de su conquista sin expectativas imposibles y en pequeños pasos ,minimizando así la irrupción fácil de algún fracaso en el camino. Después solo hay que interiorizarlo, hacerlo propio defenderlo y empeñarse ,en un gesto hostil, por no caer en el desánimo al que a veces nos lleva la desesperación por lo que no acaba de llegar.
 Pequeños o grandes contratiempos en la vida: una ruptura sentimental, la pérdida de un empleo y tantas otras son inevitablemente -errores u oportunidades- y en cualquier caso, ambos a la vez.

Ante un fracaso que en realidad no es más que un error que corregir y del que aprender, podemos:

Esperar a que “pase la tormenta” (que seguramente acabará con nuestras posibilidades y dejará en encefalograma plano muchas expectativas);

O analizar las causas de nuestro error, asumir el error y las responsabilidades propias, visualizar la nueva situación, guardar lo que de bueno siempre hay en cualquier experiencia, desechar la basura que todo fracaso o error produce, enterrarla en el pasado, que nada nuevo nos va a enseñar, y aprender de ello, incorporarlo a nuestro aprendizaje, levantarse y tomar una decisión que nos lleve a nuestra meta. Ponerse frente a un espejo, venderse a si mismo y comprarse “al contado”, seguros de haber adquirido lo mejor del mercado para conquistar tu mejor sueño.

4 comentarios:

  1. La sinceridad del espejo nos ayuda mucho a predecirnos, es verdad, aunque la verdad no sea siempre perfecta. Me ha gustado leerte y espero volver a hacerlo.Saludos

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  2. Si no crees en ti mismo.....como puedes creer en nada ni nadie?

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    1. Te asombraria saber la cantidad de personas que no han llegado a'un a la esencia,veracidad,congruencia y consistencia de tus palabras, que por cierto comparto totalmente.Parte de la razón de ser de este blog está detrás de tu comentario y espero ir desarrollando esa idea en próximos posts. Un saludo y gracias por comentar.

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  3. Gracias por tu comentario que por cierto comparto. ' 'El espejo' ' nos ofrece siempre la posibilidad de ser autosinceros.Recuerdo una frase que rezaba...' 'hay que ser sinceros aun a riesgo de decir la verdad' '.Nada mejor que serlo con nosotros mismos. Un saludo

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